Nuestra responsabilidad social corporativa

En Ambera, asumiremos nuestra responsabilidad social para contrarrestar el aburrimiento y la soledad, tanto entre las familias de personas mayores como entre las familias modernas con niños.

Hace solo unas pocas décadas, las viviendas generacionales eran un estilo de vida común, donde las grandes familias vivían bajo un mismo techo y se cuidaban mutuamente en la vida cotidiana. Las formas de vida de hoy en día tienen muy poco en cuenta la interacción social entre generaciones para hacer frente a los desafíos diarios, pero la necesidad de comunidad y de poder ayudarse mutuamente no ha cambiado.

Los adultos de hoy en día quieren una vida activa y social con un alto nivel de actividad y oportunidades para contribuir con un compromiso significativo en la sociedad, mientras que muchas de las familias jóvenes de hoy con niños pequeños luchan por hacer que el estilo de vida cotidiano mejore.

Es por eso que hacemos lo siguiente: en Ambera ofrecemos una gran oportunidad para lo que llamamos situación beneficiosa para todos y para varias generaciones. Mediante el desarrollo de proyectos de viviendas con instalaciones comunitarias y áreas que estimulan la interacción social, contribuiremos a una vida más simple para las familias modernas con niños pequeños y una vida cotidiana más plena para los adultos activos de hoy.

Vivir en comunidad tiene un efecto positivo para nosotros

Sabemos que la vida en comunidad es buena para la salud. Por lo tanto, resulta paradójico que la soledad sea una de las mayores causas de enfermedad en Europa. En la sociedad actual, cada vez más personas sufren la soledad, a pesar de que tienen familiares y amigos a su alrededor.

Esto es lo que hacemos: desafiamos la percepción arraigada de hoy en día de cómo deben vivir las familias con niños pequeños y adultos activos. Por medio de la construcción de viviendas individuales que tengan en cuenta la necesidad de privacidad del individuo y al mismo tiempo tengan acceso a áreas comunes y lugares de encuentro físicos que estimulen la actividad, la participación y la comunidad con otras personas, creemos que es totalmente posible crear mejores condiciones para una vida cotidiana más plena y con más sentido.

A group of senior friends led by a woman with white hair exploring outdoors.

EFECTOS DE LA VIDA EN VIVIENDAS COMUNITARIAS SOBRE LA SALUD

Participan naturalmente en eventos sociales

 (los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

54 % vs. 11 %

Prueban nuevas actividades

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

44 % vs. 13 %

Pasan más tiempo con amigos

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

42 % vs. 13 %

Hacen ejercicio con más frecuencia

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

32 % vs. 17 %

Ven a la familia con más frecuencia

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

31 % vs. 15 %

Tienen una mejor calidad de vida ahora que antes

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

55 % vs. 19 %

Nuestra responsabilidad social corporativa

En Ambera, asumiremos nuestra responsabilidad social para contrarrestar el aburrimiento y la soledad, tanto entre las familias de personas mayores como entre las familias modernas con niños.

Hace solo unas pocas décadas, las viviendas generacionales eran un estilo de vida común, donde las grandes familias vivían bajo un mismo techo y se cuidaban mutuamente en la vida cotidiana. Las formas de vida de hoy en día tienen muy poco en cuenta la interacción social entre generaciones para hacer frente a los desafíos diarios, pero la necesidad de comunidad y de poder ayudarse mutuamente no ha cambiado.

Los adultos de hoy en día quieren una vida activa y social con un alto nivel de actividad y oportunidades para contribuir con un compromiso significativo en la sociedad, mientras que muchas de las familias jóvenes de hoy con niños pequeños luchan por hacer que el estilo de vida cotidiano mejore.

Es por eso que hacemos lo siguiente: en Ambera ofrecemos una gran oportunidad para lo que llamamos situación beneficiosa para todos y para varias generaciones. Mediante el desarrollo de proyectos de viviendas con instalaciones comunitarias y áreas que estimulan la interacción social, contribuiremos a una vida más simple para las familias modernas con niños pequeños y una vida cotidiana más plena para los adultos activos de hoy.

Vivir en comunidad tiene un efecto positivo para nosotros

Sabemos que la vida en comunidad es buena para la salud. Por lo tanto, resulta paradójico que la soledad sea una de las mayores causas de enfermedad en Europa. En la sociedad actual, cada vez más personas sufren la soledad, a pesar de que tienen familiares y amigos a su alrededor.

Esto es lo que hacemos: desafiamos la percepción arraigada de hoy en día de cómo deben vivir las familias con niños pequeños y adultos activos. Por medio de la construcción de viviendas individuales que tengan en cuenta la necesidad de privacidad del individuo y al mismo tiempo tengan acceso a áreas comunes y lugares de encuentro físicos que estimulen la actividad, la participación y la comunidad con otras personas, creemos que es totalmente posible crear mejores condiciones para una vida cotidiana más plena y con más sentido.

A group of senior friends led by a woman with white hair exploring outdoors.

EFECTOS DE LA VIDA EN VIVIENDAS COMUNITARIAS SOBRE LA SALUD

Participan naturalmente en eventos sociales

 (los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

54 % vs. 11 %

Prueban nuevas actividades

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

44 % vs. 13 %

Pasan más tiempo con amigos

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

42 % vs. 13 %

Hacen ejercicio con más frecuencia

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

32 % vs. 17 %

Ven a la familia con más frecuencia

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

31 % vs. 15 %

Tienen una mejor calidad de vida ahora que antes

(los que viven en viviendas comunitarias en comparación con los que no lo hacen)

55 % vs. 19 %